Vivimos en una sociedad envejecida, en la que el número de componentes de la tercera edad es cada vez más grande, por lo que el cuidado de nuestros mayores es una de las preocupaciones habituales a las que tenemos que enfrentarnos en nuestra vida cotidiana. La mayoría de las veces, nos centramos en cuestiones como puedan ser una correcta atención médica o la administración de los medicamentos prescritos a los ancianos por los doctores. Sin embargo, a menudo olvidamos que una alimentación saludable en la tercera edad puede ser más importante que cualquier medicamento. Y la realidad es que muchos de nuestros mayores no llevan un régimen alimenticio adecuado para su edad, lo que contribuye a agravar sus dolencias, e incluso provocarlas.

Factores que impiden una alimentación saludable en la tercera edad

Durante la tercera edad, se producen una serie de importantes cambios fisiológicos, sociológicos y psicológicos en el anciano, que dificultan o imposibilitan una alimentación saludable:

En el ámbito fisiológico, existen pérdidas del olfato y del gusto, disminución de la potencia de masticación, atrofias en papilas gustativas, y dificultades severas de deglución.

Por la parte sociológica, las situaciones de hospitalización, viudez, enfermedad, incapacidad física o pérdida de poder adquisitivo son los factores que juegan en contra de que una persona mayor pueda tener unos hábitos alimenticios saludables.

Finalmente, la combinación de los factores fisiológicos y psicológicos crean un nuevo obstáculo para una correcta alimentación en la tercera edad: el factor psicológico, con situaciones de depresión, ansiedad, aislamiento social o desinterés por la vida, lo que facilita unos hábitos alimenticios incorrectos, cuando no directamente perjudiciales para la salud del anciano.

Por tanto, debemos tener en cuenta todos estos factores si deseamos que nuestros allegados que se encuentran ya en la tercera edad mantengan una alimentación saludable

Alimentos saludables para personas mayores

Una alimentación saludable para la tercera edad debe estar basada en una dieta variada que contenga los siguientes tipos de alimentos:

  • Cereales (arroz, patatas, pasta, pan), con la debida moderación, a fin de evitar un aporte excesivo de hidratos de carbono.
  • Verduras y hortalizas de todo tipo, con un elevado contenido en nutrientes, vitaminas y minerales.
  • Frutas diversas, prestando especial atención a los cítricos, debido a su notable poder antioxidante.
  • Lácteos, preferentemente desgrasados: quesos frescos, leche desnatada, yogures y probióticos.
  • Carnes magras de ave y ternera, con un alto contenido proteico y bajo contenido en grasas saturadas.
  • Pescados hervidos o la plancha.
  • Aceite de oliva en los aderezos, frituras y guisos, evitando los aceites de girasol, semillas y palma.

Alimentos no recomendados para ancianos

En la tercera edad, deben evitarse en lo posible, los siguientes alimentos, a fin de garantizar una alimentación saludable:

  • Azúcares y todos aquellos platos o postres que los contengan: repostería, helados y flanes. En el mercado pueden encontrarse sucedáneos de estos productos elaborados sin azúcar, que son indistinguibles de los productos originales fabricados con azúcares.
  • Carnes grasas, especialmente las de cerdo, vacuno viejo y cordero, ya que su contenido en grasas saturadas es especialmente elevado.
  • Aquellos aceites que no sean de oliva.
  • Mariscos, ya que elevan el ácido úrico y su contenido en sal es muy alto.
  • Aunque es beneficioso el consumo de hasta dos copas de vino o cerveza al día, se recomienda controlar estrictamente la ingesta de alcohol, especialmente en aquellos ancianos que viven solos, debido a la posibilidad de que sufran accidentes domésticos, o desarrollen una dependencia alcohólica a medio plazo.

Pautas para una alimentación saludable en la tercera edad

Si vas a encargarte personalmente de supervisar que la alimentación de tus mayores sea saludable, debes tener en cuenta las siguientes pautas:

  • No programes dietas excesivamente monótonas, uniformes o repetitivas.
  • Evita una alimentación basada en una política estricta de prohibiciones.
  • Ten siempre en cuenta las preferencias de la persona mayor.
  • Presenta los platos de forma atractiva y apetitosa, para estimular al anciano.
  • La base de los menús estará constituida por arroz, pastas y cereales, preferentemente integrales.
  • En menor proporción incluirás verduras, legumbres, hortalizas y frutas.
  • A continuación, complementarás con carnes magras, pescados y lácteos.
  • Y por último, de vez en cuando podrás incluir algún plato, a modo de sorpresa o premio, que incluya grasas saturadas, o algún dulce como postre.

En resumen

Una alimentación saludable para la tercera edad debe basarse en productos ricos en hidratos de carbono (excepto azúcares), proteínas, minerales, vitaminas, y grasas insaturadas. Deben evitarse las grasas saturadas y los alcoholes. Además, los menús tienen que ser variados, evitando repeticiones, y cuidando la presentación para hacerlos apetitosos y camuflar la dieta.

Y por supuesto que, tratándose de personas mayores, es imprescindible seguir al pie de la letra las recomendaciones dietéticas prescritas por los médicos.