Es común, en el neófito, que los conceptos de nutrición clínica y nutrición deportiva no le resulten distintos. Sin embargo, has de saber que hay diferencias de peso en varios aspectos y que solo tienen una relación parcial. Aquí te explicaré mejor en qué consiste cada disciplina y sus principales elementos.

Las principales diferencias entre nutrición clínica y nutrición deportiva

Lo primero que has de tener presente es que ambas disciplinas parten de una base, que es la alimentación saludable. Esta premisa es fundamental en ambos casos, aunque los objetivos a lograr sean distintos. No en vano, si hay un elemento común es el afán de conseguir que la persona esté mejor que antes de empezar.

Lo cierto es que la diferenciación está ligada, fundamentalmente, al desarrollo del deporte profesional. Las dietas para personas con patologías siempre han existido, aunque tuviesen una base más o menos científica. Lo que sucede es que el desarrollo del deporte profesional y la búsqueda de resultados específicos a corto plazo ha hecho necesario el desarrollo de nuevas modalidades.

Las diferencias entre las dos disciplinas son, fundamentalmente, de tres tipos. Entender esto es fundamental para que se puedan definir correctamente.

  1. La nutrición clínica y la nutrición deportiva se sirven de campos del saber diferentes en algunos casos. Esto es relevante porque el enfoque que se da es distinto.
  2. El estado basal de las personas suele ser distinto y eso, de una u otra manera, es determinante. No en vano, no es lo mismo actuar sobre personas enfermas que hacerlo sobre personas sanas.
  3. Los objetivos finales a lograr son distintos en la nutrición clínica y en la nutrición deportiva. Eso sí, los dos tipos de nutrición tienen en común buscar una mejora en la persona tratada.

¿Quieres conocer mejor cuáles son los principales elementos de cada disciplina? Toma nota, porque esto te va a interesar para saber qué significan.

Nutrición clínica

La nutrición clínica tiene como principal objetivo contribuir a mitigar los efectos de una enfermedad o a que esta desaparezca. En consecuencia, es imprescindible trabajar con un médico o con alguien especializado en fisiopatología.

¿Esto significa que un nutricionista no puede ayudar? En absoluto. Lo que sucede es que, por ejemplo, hay medicación que puede interferir y conviene tenerlo en cuenta. Por lo tanto, se hace más importante conocer cuáles son los problemas de salud de la persona para poder proporcionar una dieta de acorde con lo que necesita.

Pongamos el ejemplo de una persona con hipertensión. En primer lugar, la dieta que tome, sea o no para adelgazar, no debería contener sal, ni fritos, ni conservas ni, por supuesto, dulces. Hay, pues, una serie de alimentos específicos que no puede tomar y que otra gente sí podría. El objetivo que se persigue es evitar subidas de tensión.

Ahora bien, las patologías que se pueden tratar con la nutrición clínica son de todo tipo. La diabetes, la obesidad, problemas digestivos, metabólicos, cardiovasculares, alergias alimenticias o toda clase de intolerancias. En definitiva, esta disciplina está pensada para ayudar a la calidad de vida de todo tipo de enfermos. Si sigues una nutrición correcta, será mucho más fácil conseguir resultados.

El principal concepto a tener en cuenta es que, cuando se habla de nutrición clínica, hay que adaptar la dieta a cada persona. Y, por supuesto, se hace necesario un seguimiento exhaustivo.

Nutrición deportiva

La nutrición deportiva pone el foco en el concepto de rendimiento. No se trata de curar a nadie, porque se tiene la premisa de que la persona está sana sino, más bien, de que pueda mejorar sus cualidades. Para tener éxito, se hace necesario contar también con el conocimiento de los objetivos de entrenamiento o de fisiología.

El nutricionista deportivo tiene en cuenta distintos elementos, no solo de la nutrición diaria. Como lo que se busca es aumentar el rendimiento, valora el timing de antes o después del entrenamiento, así como los niveles de glucosa, el estado energético previo o las capacidades máximas. Por otra parte, también se tienen en cuenta los hábitos alimenticios, ya sea por cuestiones religiosas o de valores personales. El objetivo es claro, que la persona que sigue el patrón nutricional marcado pueda ir un paso más allá. Y no está de más que recordemos que hay que conocer las condiciones de partida físicas.

Imaginemos, por ejemplo, que nos dedicamos al ciclismo profesional y deseamos mejorar nuestro tiempo en una contrarreloj. La nutrición deportiva, en este caso, aconsejará qué alimentos tomar y con qué frecuencia para lograr el objetivo. Eso sí, hay que tener en cuenta que, para tener una idea representativa, se toma una referencia a largo plazo.

Huelga decir que, en estos casos, el conocimiento de la disciplina deportiva por parte del nutricionista es relevante. No es lo mismo un ciclista profesional que un futbolista o un levantador de pesas, por poner algunos ejemplos.

Conclusión

Los últimos avances científicos han sido fundamentales para conocer hasta qué punto nos ayuda una buena alimentación. No en vano, es bueno saber que incluyendo determinados nutrientes o eliminando otros podemos alcanzar las metas propuestas. Lo que sí es una verdad indiscutible es que toda dieta, tenga el objetivo que tenga, ha de personalizarse.

Las diferencias entre nutrición clínica y nutrición deportiva son relevantes. Eso sí, conviene contar con una ayuda profesional para que puedas lograr tus objetivos. Si lo deseas, estoy a tu disposición para ayudarte a mejorar tu calidad de vida.